El día no podía haber sido más luminoso y templado, ¡y eso que estábamos en pleno febrero!
Le dije a Erica que se apoyara contra aquella almena y que mirara fuera del encuadre, soplaba una brisa cálida y se oían de vez en cuando los motores de las barcas atravesando el río Tajo. De esta manera hice unas cuatro fotos, siendo esta la que me parece más atractiva, ya que se puede ver un poco del río a la izquierda (en las otras prácticamente se ve sólo la almena, tengo que aprender a no acercarme tanto, y a valorar lo que los fondos pueden aportar en cuanto a contextualizar la escena se refiere).







