Como no me gusta remolonear en la cama suelo levantarme temprano hasta cuando no tengo nada que hacer, lo cual no ocurre últimamente. La hora habitual es las ocho y cuarto de la mañana, cuando suena el despertador del teléfono móvil (he tenido toda suerte de despertadores raros, el anterior era el de un reloj de pulsera digital Casio adquirido en el invierno de 1994).
Enciendo el ordenador.
Me dirijo al baño para hacer las consabidas ejecuciones mañaneras, y para despejarme me lavo un buen rato la cara. Esto no evita que entre a la cocina tambaleante y con los ojos entrecerrados y algo hinchados por el intenso sueño. Pongo la radio. No hay nada que me termine por despejar más que escuchar las demagógicas declaraciones de tertulianos radiofónicos, esos “opinadores” profesionales convencidos de poseer en exclusiva el cáliz de la verdad. Mientras se enciende el ordenador, y no es que tarde en hacerlo, pero siempre me gusta dejarle que termine de cargar todas las aplicaciones de inicio, me preparo un desayudo que suele ser de dos tipos: o bien galletas con un buen tazón de café con leche o bien el mismo tazón lleno de cereales y un yogur natural o de sabores varios. Se viene imponiendo esta última variante durante estos días.
La costumbre de desayunar religiosamente en la cocina ha claudicado por el implacable imán que ejerce en mí el hecho de saber lo antes posible si he recibido algún mensaje por e-mail de algún cliente tempranero, habitualmente alemanes o suizos, aunque tengo un eslovaco bastante madrugador que en varias ocasiones me ha escrito sobre las siete y cuarto de la mañana. Reviso el correo de mis tres cuentas: una para el trabajo, otra para las amistades y otra para el junk mail y listas de distribución de noticias. En estas últimas me suelo informar de eventos sobre el mundo de la traducción o de problemas con una aplicación informática o dudas en los pares de idiomas más diversos. Estoy suscrito a, creo, cinco o seis activas listas de distribución de noticias.
El tazón entre los brazos, éstos sobre el teclado, y de tanto en cuanto una cucharada a la boca. Aprovecho para leer las noticias en varios periódicos de tirada nacional (El País, El Mundo, Público, ABC, La Razón, La Vanguardia), a veces entro en El Tiempo de Colombia. Si no tengo que entregar urgentemente ninguna traducción leo también mi lector de feeds Google Reader para seguir los blogs que me interesan. También reviso rápidamente las visitas a este blog, que he querido revitalizar con entradas más regulares. Todo esto me lleva algo menos de media hora. Como digo, si no he recibido ningún mail de trabajo o consulta de mis clientes, me lo tomo así de tranquilo, pensando en aquellos días en los que me pasaba más de una hora de ida y otra de vuelta a mi trabajo como oficial administrativo para una empresa alemana de implementos para carretillas elevadoras. Qué tiempos aquéllos. Ahora desayuno al teclado, lo cual tampoco es para enorgullecerse, pues es un peligroso antecedente a la hora de establecerse unos horarios a partir de los que dejar de trabajar. Si uno termina comiendo mientras traduce el manual de usuario de una máquina empaquetadora para tabletas de chocolate, ¿no os parece un poco surrealista? Sin embargo, cuando el tiempo apremia, esto sucede.
Sobre las nueve me pongo manos a la obra. Abro los programas que esté utilizando para traducir el texto de marras: Trados o Across, que son los dos que domino y que mis clientes me han exigido hasta ahora. He oído hablar muy bien de otros como Wordfast o Déjà Vu, pero por ahora, y después de haber adquirido el original de Trados hace pocos días, los dejaré estar. Antes de arrancar definitivamente voy al baño para lavarme los dientes. No hay peor sensación que trabajar con mal sabor de boca. Ya limpito y fresquito, comienzo a traducir.
La mayoría de las veces pierdo mucho tiempo en documentarme sobre el tema que estoy traduciendo. Lo hago buscando información en Internet, por supuesto, leyendo las páginas web del cliente para el que estoy traduciendo el manual, recurriendo a portales como Wikipedia en varios idiomas, consultando foros especializados, descargándome manuales de la competencia en otros idiomas, sobre todo en inglés e italiano, ya que el francés, aunque más próximo por sus orígenes románicos, me es demasiado extraño y no consigo concentrarme lo más mínimo para entender su significado. Es habitual perder más tiempo consultando terminología en español que en la lengua original, en mi caso el alemán. ¿Por qué? Sencillo: porque lo primero es saber qué significa un término. Si tengo suerte de que algún diccionario técnico me da la solución exacta, perfecto, pero muchas veces son giros propios del cliente que hay que entender. Y esto se consigue profundizando y analizando su contexto, quizá ayudándose en otros idiomas (inglés, italiano). Pero donde he de estar sobre seguro es a la hora de elegir el término español. Para ello dedico mucho tiempo en dar con contextos análogos que me confirmen dicho término.
Así me paso toda la mañana hasta el mediodía, cuando decido bajar rápidamente a comprar el pan u otros víveres. A menudo, cuando estoy de vuelta compruebo que tengo uno o dos mails de clientes. Suelen ser propuestas de traducción. Analizo cuidadosamente la dificultad del texto y calculo un plazo de entrega que pudiendo satisfacer al cliente me permita realizar la traducción con un mínimo de holgura. Establecer el plazo es una de las cosas que uno va aprendiendo con el tiempo, ya que al principio es muy difícil estipular el tiempo prudencial que no escandalice al cliente. Por supuesto, sólo lo escandalizaría si estamos pidiendo demasiados días, no en el caso opuesto.
A las tres de la tarde almuerzo y a las cuatro estoy de vuelta al ordenador. Si tengo entrega de alguna traducción procuro siempre tomarme un tiempo antes de enviarla. Como decimos en el argot: “dejar que se enfríe”. Luego la reviso nuevamente (al menos dos veces), ortografía, estilo, formato, coherencia, etc., y la envío al cliente junto con la factura. Las facturas las suelo hacer con Excel, pero ahora estoy buscando algún software de contabilidad que me ayude a agilizar este proceso tan pesado, pues cada cliente tiene una política de facturación distinta. Unos pagan por palabra, otros por línea, otros realizan descuento si se traduce con un programa de asistencia a la traducción como Trados o Across, para otros clientes tengo pactado facturación mensual, y así un largo etc. Además, llevo un registro en una tabla de Excel a modo de bitácora donde apunto la fecha en la que me entra una traducción, quién es el cliente, el número de palabras o caracteres, el precio, le número de pedido del cliente, el número de mi factura, si aplico IVA o no y cuándo es la fecha de vencimiento de mi factura, que es lo más importante.
Muchas veces, cuando miro el reloj veo que son las nueve y es la hora de cenar. Si no tengo mucho estrés, después de cenar me quedo viendo un rato la televisión, pero me termino aburriendo rápidamente de tanta publicidad, así que me vuelvo a la habitación y sigo trabajando un rato más. En los casos en los que voy justo de tiempo puedo seguir trabajando hasta altas horas de la noche, las tres o las cuatro, un par de veces ni siquiera he dormido y al día siguiente estoy como un zombie.
Lo peor de todo para mí no es la soledad de este oficio, sino que uno pasa mucho tiempo forzando la vista, las muñecas y la espalda, además de no hacer nada de ejercicio. Pero todo se andará, pues estoy pensando un plan para revitalizar el organismo. El oficio de traductor autónomo es para mí un modo de vida, o mejor dicho, el modo que vida que quiero. No está hecho para todo el mundo. Como digo, se pasan muchas horas solo y estáticamente, y esto puede no gustar o convencer a aquellos que necesitan gente alrededor para charlar de vez en cuando. Yo simplemente disfruto cada instante que dedico a traducir o a organizar el resto de tareas asociadas a este oficio (publicidad, contabilidad, gestión de archivos, de memorias de traducción y glosarios, consultas a otros profesionales a través de los foros especializados, etc.).







Que interesante! Yo estoy por emigrar a Montreal y, de verdad, como es momento de reinventarse, hasta me provoca hacerte la competencia en eso de las traducciones. Sin embargo, creo que me defenderé mejor a través del ejercicio independiente de la contaduría, en lo que tengo más experiencia y dominio.
Por otro lado, de verdad la historia de ustedes me parece muy interesante y romántica, espero que puedan reencontrase muy pronto,
Saludos,
yisus25, encantado de recibirte por aquí y gracias por tus gratas palabras…
Hola,
Mi marido me recomendó tu post diciéndome “mira, hace como vos!”. Es cierto, muy lindo el post.
Yo soy francesa, vivo en Argentina, solo llevo un año como traductora freelance, pero me parece que no hay muchas formas de hacer este trabajo, son siempre los mismos pasos, aunque veo que más de unos de mis colegas en Argentina olvidan el último paso de “relectura de su trabajo”, (hasta unos se ahorran el esfuerzo de hablar el idioma que traducen pero eso no lo voy a comentar más…!)
Del momento no trabajo con MT, y me “frustra” mucho porque no soy lo suficiente organizada y cada vez que tengo un tema, tengo que buscar todo, y si me toca el mismo tema 3 meses más tarde, busco todo otra vez! Hay traductores que hacen unos glosarios espectaculares, yo veo que me falta disciplina en eso!
Ahora que nos mudamos a Canadá y que voy a tener que empezar de nuevo, siento que me gustaría compartir mi experiencia con más gente, ver como ellos trabajan, así que intentaré buscar unas empresas de traducción, (aunque de lo que escucho no son los lugares los más divertidos del mundo), pero bueno, no importa, así de paso puedo usar las MT porque por más que me lo enseñaron en la universidad, no lo sé usar, y es una desventaja enorme frente a la competencia.
Una pregunta, vos facturas solo en Europa o en el mundo entero? Como haces para facturar al extranjero? (quizá es muy simple pero como tengo pocos contactos de traductores…). Cobrás de acuerdo a tu tarifa en euro o en la moneda del lugar?
Y por casualidad, tenés una idea de lo que se cobra en Québec por palabra?
Felicitación por tu blog y suerte para el futuro
Anne-Sophie
Hola Anne-Sophie:
Gracias por tu comentario. Paso encantado a contestarte tus dudas:
- por ahora sólo he facturado dentro de Europa, de hecho la mayoría de mis clientes no son españoles, sino alemanes, suizos, franceses, etc., por lo tanto no les incluyo el IVA ni IRPF en mis facturas, sólo pongo que dicha factura no está sujeta a IVA (para que no haya problemas hago las facturas en inglés). Sin embargo a los clientes españoles estoy obligado a cobrarles el IVA y a retener el IRPF.
- en cuanto a la moneda, como me muevo dentro de Europa siempre cobro en euros, pero sé que se puede cobrar con la moneda del cliente (si es un requisito que te impone él, si no, intenta convencerle de que sea en tu propia moneda) indicando al lado el valor correspondiente en tu moneda en la fecha de la factura. Deberías comentar al cliente que a la hora de recibir tu pago puede haber gastos extra por el cambio de divisa que debería abonar él. Seguro que en tu banco te pueden explicar mejor qué tasas son y cómo se aplican.
- respecto al precio por palabra en Norteamérica, la verdad es que no te puedo decir, una vez hice un cálculo aproximado basándome en las tarifas típicas para el mercado europeo, pero depende de muchos factores: el par de idiomas, el valor que te des como profesional, el nivel de competitividad, etc. Calculo que entre 0,08 y 0,12 dólares canadienses deben estar las tarifas.
Te recomiendo que visites los foros de la página http://www.proz.com donde se tratan todos los temas que nos afectan a los traductores autónomos. Muchas de las cosas las he aprendido allí. Lo de realizar glosarios es tan importante como para un marinero llevar un diario de abordo, es realmente imprescindible. Yo los suelo hacer en una sencilla lista de Excel que creo para cada cliente y para cada tema, luego si quiero los junto en un superglosario general. Pero te recomiendo que los hagas siempre.
Gracias por visitar el blog, probablemente siga escribiendo cosas sobre el mundo de la traducción.
Mucha suerte a ti también,
Daniel
Muchas gracias, y gracias por la atención del mail tb!
Conozco el proz, lo uso para buscar vocabulario, voy a averiguar ahí las tarifas de Canadá, es buena idea!
No sabía que incluso con el trados los traductores seguían haciendo glosarios, no se guarda el vocabulario en memoria? Igual un “back-up” nunca esta de más!
Soy a seguir tu consejo y ponerme a hacer listas, y de paso seguiré tu blog que me parece muy interesante.
Gracias por todo, muy simpático!
La manera más cómoda de organizar la terminología es con Multiterm que viene junto con Trados (aunque a mí se me hace algo tedioso, prefiero el sistema de Across, mucho más intuitivo). Pero las listas en Excel son una buena herramienta para salir del paso, además de estar en un formato cuasi universal (la terminología con Multiterm se puede exportar a otros programas de traducción, pero esto puede ser un proceso algo complicado si no se tiene experiencia).
Para cualquier cosa aquí estoy. Tu comentario me anima a escribir más sobre la traducción y el ser traductor autónomo.
Un saludo.
Es verdad que con muchos puntos del post me siento identificado, sobretodo en el tema de la soledad del autónomo.
La curiosidad que quiero contar es que a veces encuentro trabajos, y es curioso, a través de sitios insospechados como los message boards de algunas páginas. Lo digo porque desde Finlandia me llegó un trabajo de traducción de webs. Y es divertido ver que antes sin internet no lo hubiera podido hacer. De los diversos post que puse del que me llegó la oferta extranjera fue de:
http://www.babelan.net/lista.php?s=TRA
Saludos
Hola,
Estoy comenzando a utilizar Across por primera vez, pero estoy teniendo problemas con la ventana del CrossDesk, donde supuestamente se realiza la traducción deberían aparecer 5 secciones:
1. CrossView
2. Context View
3. Cross Term
4. Target Editor
5. Cross Tank
Solamente veo 2 ventanas, una arriba y una abajo.
Instalé el programa tal como indica el manual, pero no se a qué de debe este problema.
No se si tal vez haya ocurrido la desconfiguración del programa, cosa que no lo creo porque en una oportunidad desinstalé y volví a instalar el programa.
Saludos
Hola, me gusto mucho tu blog, y decidi escribirte un comentario, que en si mas que comentario son dudas, espero que tu me pudieses ayudar; yo soy una chica que esta por entrar a la universidad y hablo 4 idiomas ya ( sueco, ingles, español e italiano) me gustaria encontrar una carrera en donde pudiese aprovechar mis idiomas, y habia pensado en interprete o traductor pero me siguen quedando mis dudas; quisiera saber si tu me pudieses ayudar a resolverlas contandome que tan dificil es el campo de trabajo, que tanto puede ser el salario de un interprete o traductor, si es una carrera linda; porque como habia leido me parece que puedes escojer diferentes ramas ya sea: interprete especializado en ciencias sociales, etc. o me equivoco? o tienes que tener conociencia de todo? sea desde la gramatica hasta la historia.. o solamente gramatica? :S espero que me puedas entender, esperaria tu respuesta por favor!:D muchisimas gracias!; por lo que entendi eres traductor autonomo, como has conseguido ser autonomo? y no relacionarte con cualquier compañia, y si pudieses relacionarte para una compañia en que campo pudiste haber entrado? :P gracias nuevamente . priscila
Un post que he encontrado en otro blog que es interesante para los traductores.
-Where to promote your translations and interpreting services for free:
http://babelanmicroblog.blogspot.com/2009/06/where-to-promote-your-translations-and.html
Slaudos
Me encanta cómo describes tu oficio y el amor que sientes por él, al margen del qué dirán o de prejuicios. Me he sentido muy identificado con algunos comentarios que haces.
A mí me encantaría tener esa libertad de ser traductor autónomo y estoy pensando en probar suerte, ya que además no estoy metido en gastos del tipo “hipoteca” o “coche” y me puedo arriesgar… ¿crees que es suficiente con una formación de filólogo? -inglés, en mi caso, y con muy buen expediente y excelente nivel de francés también-. También soy muy intuitivo y le sé sacar mucho partido a Internet, que creo que este oficio debe ser importante. Como áreas de interés tengo la lingüística y la informática.
También tengo conocimientos medios de italiano, portugués , alemán y árabe.
Mi duda es: ¿Cómo te publicitas? ¿Utilizas algún medio tipo proz, páginas amarillas, Europages, etc.?
Un abrazo, y gracias por compartir este post.