Un brillante programador (Jeff Bridges) se introduce en la computadora de la empresa para la que había trabajado con el objetivo de combatirla desde dentro y vengarse de su director (David Warner), quien por medio de engaños se ha apropiado de su trabajo y por tanto de su puesto.
Como en la anterior entrada sobre cine, para el argumento y curiosidades sobre esta película invito a leer dicha información aquí para los que lo quieran en español y aquí para los que se encuentren más cómodos con el inglés.
Dicho esto, paso a comentarles mi opinión. Para mí Tron ha sido durante muchos años una de las películas más sorprendentes. Parte de culpa la tiene el hecho de haberla visto por primera vez a los diez años (creo) y parte la tiene su mérito indudablemente innovador para la época (¡es de 1981!). Se le ha criticado haber sido demasiado técnica, de modo que la mayoría de los espectadores no comprenden la problemática que plantea, aunque esto se vea luego eclipsado por el carácter visual del resto de la cinta. No es la primera película sobre ordenadores/computadores, ya que ¡2001, una odisea en el espacio es del 1968! y Juegos de guerra del 1983), pero Tron es innovadora por sus efectos especiales generados -aunque en mínima parte- por ordenador y por, eso seguro, plantear los riesgos que la inteligencia artificial puede suponer para la humanidad: ¿puede el hombre crear una supercomputadora que llegue a desarrollar una inteligencia superior? ¿Hasta qué punto puede ser esto peligroso?:
Dr. Walter Gibbs: … After all, computers are just machines; they can’t think.
Alan Bradley: Some programs will be thinking soon.
Dr. Walter Gibbs: Won’t that be grand? Computers and the programs will start thinking and the people will stop.
Traducción
Dr. Walter Gibbs: … Después de todo los ordenadores sólo son máquinas; no pueden pensar.
Alan Bradley: Algunos programas empezarán a pensar pronto.
Dr. Walter Gibbs: ¿No es grandioso? Los ordenadores y los programas empezarán a pensar y la gente dejará de hacerlo.
El guión me parece brillante, la interpretación aceptable, no habiendo ni grandísimos actores ni papeles para sobresalir, la dirección bastante correcta. Lo que menos que ha gustado ha sido la música y ciertos efectos de sonido que imitan a los de los videojuegos y que a cierto punto de la película terminan cansando (no me lo pareció así cuando la vi por primera vez, allá por los ochenta). Visualmente ya no es una película para cualquiera, sino para enamorados de las primeras cintas ochenteras sobre el creciente mundo de la informática. Pero en cuanto al mensaje o duda que expone (la sintetizada en las líneas de guión más arriba) sigue siendo una película bastante actual.






