el gran paseo
Mayo 22, 2008 por eltortu
El domingo pasado fuimos Erica y yo al Parque Mount Royal que se encuentra al norte de nuestro apartamento y que se podría comparar por su extensión a la Casa Campo de Madrid. Nos habían dicho que todos los domingos se reúnen allí muchos jóvenes para tocar los tambores, bailar y pasar la tarde en compañía.
Llegar allí nos costó algo más de media hora a pie, pero era una buena excusa para salir y caminar, algo que nos gusta mucho. Antes de dirigirnos hasta allí estuvimos jugando al frisbee un rato en el Parque Lafontaine, que está muy cerquita de casa.

Comiéndome el sandwich después de unos tiros

Yo también juego !
Hacía una temperatura muy buena aunque el cielo parecía nublarse en cualquier momento. Disfrutamos mucho del frisbee, de hecho, creo que para mí fue la primera vez en mucho tiempo que movía el culo de verdad. Tanto fue así que al rato me entró un hambre voraz y terminé sobre el sandwich que tenía pensado comerme un par de horas más tarde. No lo pude evitar.

Autofoto
Antes de llegar al Parque Mount Royal ya vimos gente que se dirigía hacia allí. Eran sobre todo jóvenes de aspecto hippie y con rastas. Nada más llegar vimos que el césped estaba cubierto de gente tumbada o sentada escuchando y observando a los que tocaban los tam-tam y timbales. Había al menos tres grupos grandes de percusionistas, a todas luces, gente que se reunía allí desde quién sabe cuándo y que poco a poco han aprendido a coordinarse.

Antes de entrar en el Parque Mount Royal

Irrumpiendo en la fiesta, qué fiera soy, hago huir hasta a las mamás con sus hijas (ver a la izquierda)

¿No se parece al Ángel Caído de El Retiro?

Tras el fragor de los tambores
Vimos a algunos hippies radicales, con piercings y tatuajes por toda la cara, con ropa confeccionada por ellos mismos, cresta y muchas pulseras también de confección casera. Algunas chicas bailaban sin pudor bajo sus camisetas agujereadas, un tipo de baile que a mí me recordó a los bailes tribales de la profunda África.

Feel the power of the TAM!

Haciendo el pino
Me acordé también de cuando con la excusa de una entrevista de trabajo pasé una semana en Berlín y me invitaron a salir el domingo los amigos de mi amigo Alexis, con quien me alojaba por esos pocos días. Fuimos a un parque cercano que en seguida se llenó de gente tocando el tambor, bailando y luciendo cada cual su palmito hippie.

Tal y como temimos, se nubló
Nos adentramos un poco en el parque, que como su propio nombre indica es un monte, y subimos a un pequeño mirador desde donde se abarcaba casi todo el sur de la ciudad. Fue cuando me di cuenta de lo viejo que soy. Sólo unas cuantas escaleras me bastaron para asfixiarme.


El paseo terminó tomando un café en una cafetería de camino a casa, las piernas algo temblorosas y esa sensación de dulce cansancio que le embarga a uno cuando ha pasado mucho tiempo fuera de casa un bonito fin de semana de mayo.






