Paula, la amgia de Érica donde nos alojamos me dejó una nota antesdeayer diciendo que tenía entradas para el concierto de The Verb en el Ricoh Coliseum, ¡en una suite con cena y tragos incluidos!, y como yo estaba de rodríguez (para los amigos colombianos: hombre adulto que se queda sólo por un periodo indeterminado de tiempo e intenta sobrevivir hasta que llega su pareja), pues me dije que tenía que ir. No tanto por la banda, de la cual sólo conocía la canción que los catapultó a la fama Bitter Sweet Symphony, sino más bien por la expectativa de la cena y los tragos.
Hacía un frío del carajo, llovía y soplaba un aire de lo más desapacible, pero cuando Paula y yo llegamos al Ricoh Coliseum ya había un montón de grupos de jóvenes esperando para entrar. Algunos se dejaban ver en manga corta, alguna había por ahí que llevaba un niki de tirantes. Deberíamos estar a unos 5-7 grados.
Cuando los amigos de Paula llegaron entramos al coliseo y subimos a nuestra suite. Allí ya estaba todo preparado: una bandeja de sushi, palomitas, ensalada de pasta, en un pequeño refrigerador había cerveza y refrescos, y más tarde nos trajeron una pizza y fish and chips. El concierto comenzó con un aforo algo escaso, pero se fue llenando poco a poco. Yo desconocía casi todas las canciones, salvo la famosa que ya he citado arriba, así que cuando la tocaron todos escuchamos por primera vez con atención.
Cuando terminó el concierto y salimos al exterior llovía y hacía mucho viento. La temperatura había bajado notablemente y era complicado encontrar un taxi. Finalmente una amiga de Paula se ofreció a llevarnos a casa en su coche, pero antes tuvimos que encontrar la manera de entrar en el parking, ya que a esas horas habían cerrado casi todos los accesos. Ninguno llevábamos paraguas y nos mojamos bien. Pero al final conseguimos entrar en el parking.
Yo estaba muerto de cansancio y me dormí de camino a casa. No estuvo nada mal, era la primera vez que iba a un concierto con entrada para una suite. Si me vuelven a invitar no me lo pienso dos veces, merece la pena, aunque el grupo no sea mi favorito.






